Dispositivo Antiladridos Ultrasonidos

Qué hace, qué no hace y cuándo tiene sentido usarlo sin perjudicar a tu perro ni a otros animales
Respuesta rápida: un dispositivo antiladridos por ultrasonidos emite un sonido agudo, inaudible para la mayoría de adultos, cuando el perro ladra (modelos automáticos) o cuando pulsas un botón (modelos manuales). Puede interrumpir un ladrido puntual, pero la evidencia sobre su eficacia es limitada e inconsistente, el sonido alcanza también a otros perros, gatos y roedores cercanos y no trata la causa del ladrido: aburrimiento, ansiedad por separación, miedo, territorialidad o dolor. Si decides usarlo, que sea poco tiempo, con supervisión y dentro de un plan con el veterinario o con un educador canino que trabaje con refuerzo positivo. Nunca como solución única.
En esta guía no encontrarás valoraciones de usuarios ni pruebas propias, porque no las hemos hecho. Lo que sí tienes es cómo funcionan estos aparatos, qué límites tienen, qué dice la normativa española y qué opciones atacan el origen del problema.
Especificaciones clave
Bajo el nombre «dispositivo antiladridos por ultrasonidos» se venden aparatos muy distintos. Estos son los rasgos comunes; los datos concretos de frecuencia, alcance y batería los fija cada fabricante y conviene leerlos en su ficha antes de comprar.
| Tipo de dispositivo | Emisor de ultrasonidos fijo (pared, valla, estantería) o de mano |
| Activación | Automática por micrófono, manual por botón o ambas, según modelo |
| Método | Sonido agudo desagradable para el perro, sin collar ni descarga eléctrica |
| Frecuencia | Por encima del rango que oye la mayoría de adultos; cada fabricante indica la suya |
| Alcance | Variable según modelo; baja con la distancia y no atraviesa paredes ni muros |
| Alimentación | Batería recargable por USB o pilas, según modelo |
| Uso | Interior o exterior según modelo (en exterior, comprueba la protección frente a la lluvia) |
| Qué no hace | No trata la causa del ladrido |
| Bienestar animal | Estímulo aversivo: sin lesiones conocidas en uso normal, pero puede generar estrés y alcanza a otros animales cercanos |
Ventajas
- No usa descargas eléctricas ni collar: no hay contacto físico con el perro
- Los modelos manuales permiten interrumpir el ladrido en un momento concreto y premiar después la calma
- Es compacto y fácil de retirar en cuanto deja de tener sentido
- Puede servir de apoyo puntual en ladridos de alerta (timbre, ventana) mientras enseñas otra conducta
Inconvenientes
- La evidencia sobre su eficacia es limitada e inconsistente
- Muchos perros se habitúan al sonido y dejan de responder
- Alcanza a otros perros, gatos, conejos y roedores de la zona
- No trata la causa: aburrimiento, ansiedad, miedo, territorialidad o dolor
- En modo automático se dispara con otros ruidos y actúa sin que estés delante
- En perros con miedo o ansiedad puede empeorar el problema
Cómo funciona un antiladridos de ultrasonidos y qué dice la evidencia
Los ladridos excesivos son uno de los motivos de conflicto más habituales en la convivencia con perros, tanto dentro de casa como con los vecinos. El dispositivo antiladridos por ultrasonidos se anuncia como la alternativa amable a los collares de descarga, y en parte lo es: no toca al perro ni le da calambres. Pero eso no lo convierte en una solución, y conviene entender bien qué hace antes de gastar dinero en él.
Cómo funciona
El aparato emite un sonido de alta frecuencia. Las personas adultas dejan de oír a partir de cierto umbral, mientras que los perros perciben frecuencias bastante más altas, así que el tono resulta molesto para el animal y pasa desapercibido para la mayoría de la gente. La idea es que el perro asocie «ladro» con «suena algo desagradable» y ladre menos. En términos de aprendizaje, es un castigo positivo: se añade algo que el perro no quiere para que una conducta disminuya.
Hay dos grandes familias. Los automáticos llevan un micrófono que detecta el ladrido y disparan el sonido solos; se cuelgan en una pared, una valla o una estantería. Los manuales funcionan como un mando: tú pulsas el botón cuando lo decides. Algunos combinan ambos modos. Existen también collares con emisor de ultrasonidos, que llevan el problema del sonido pegado a la oreja del perro todo el día.
Qué dice la evidencia
La investigación publicada sobre estos aparatos es escasa, con muestras pequeñas y resultados que no coinciden entre sí. Por eso aquí no damos un porcentaje de eficacia: cualquier cifra del tipo «funciona en X de cada 10 perros» que veas en anuncios o fichas de producto no tiene un respaldo sólido detrás. Lo que sí se observa de forma repetida es que la respuesta varía mucho entre perros, que parte de ellos se habitúa al sonido con el uso y que un perro con poca audición, algo frecuente en perros mayores, simplemente no lo percibe.
La habituación merece un párrafo propio. Igual que dejamos de oír el tráfico o el tictac de un reloj, muchos perros dejan de reaccionar a un estímulo que se repite sin consecuencias. Si el aparato suena cada vez que ladra y el motivo del ladrido sigue ahí, lo normal es que acabe perdiendo efecto. Y si el perro ladra por miedo, el efecto puede ser el contrario: un estímulo desagradable añadido a una situación que ya le asusta.
Seguridad y ética
Frente a un collar eléctrico, el ultrasonido es menos agresivo y, además, esos collares están prohibidos en España, como verás en la sección legal. Pero «menos agresivo» no significa neutro: está pensado para molestar, puede generar estrés si se abusa de él y no distingue entre tu perro, el del vecino y el gato del patio de al lado. Por eso la recomendación de esta guía es tratarlo como una herramienta de uso breve y supervisado, nunca como un aparato que se deja encendido y se olvida.
La pregunta útil no es «cómo hago que se calle», sino «por qué ladra». Para estrategias generales tienes nuestra guía sobre cómo evitar que tu perro ladre en exceso y la de principios del adiestramiento positivo.
Por qué ladra tu perro: empieza por la causa
El ladrido es comunicación. Antes de intentar suprimirlo, observa cuándo aparece, hacia qué y cómo está el cuerpo del perro mientras ladra. Apunta durante unos días la hora, la situación y lo que pasó justo antes: ese registro sencillo orienta mucho mejor que cualquier aparato y te será útil si acabas consultando con un profesional.
| Causa probable | Señales habituales | Qué suele ayudar | ¿Pinta algo el ultrasonido? |
|---|---|---|---|
| Aburrimiento o falta de actividad | Ladra tras horas sin estímulos, destroza objetos, busca cualquier cosa que hacer | Paseos con tiempo para olfatear, juguetes rellenables, juego, rutinas | No resuelve nada; como mucho interrumpe un momento |
| Ansiedad por separación | Solo cuando se queda solo: aullidos, rascado de puertas, babeo, pis o caca en casa | Veterinario y educador canino, plan gradual de ausencias | No: puede empeorar la angustia |
| Miedo (ruidos, personas, otros perros) | Postura baja, orejas atrás, ladra y retrocede, tiembla o se esconde | Alejarlo del estímulo y trabajar la desensibilización con un profesional | No: le añade más malestar |
| Territorialidad o alerta | Ladra al timbre, a la ventana, a la valla o a los pasos de la escalera | Limitar la vista a la calle, enseñar a ir a su cama al oír el timbre | Posible apoyo puntual, manual y supervisado |
| Demanda de atención | Ladra mirándote, para salir, jugar o comer | No premiar el ladrido, reforzar la calma, anticipar sus necesidades | Poco útil: el problema está en qué se refuerza |
| Dolor o enfermedad | Cambio reciente, quejidos al moverse, lamido insistente de una zona | Visita al veterinario | No: tapa un síntoma |
| Perro mayor: pérdida de oído o vista, deterioro cognitivo | Ladridos nocturnos, desorientación, no responde a tu voz | Visita al veterinario, rutinas estables | No; si no oye bien, ni siquiera lo percibe |
Primero, el veterinario
Un perro que empieza a ladrar más de repente, que ladra de noche siendo mayor o que combina el ladrido con otros cambios (come menos, cojea, se lame mucho, está irritable) necesita una revisión. El dolor, los problemas de oído y vista y el deterioro cognitivo de los perros mayores explican muchos cambios de conducta que se confunden con «manías». Para casos de ansiedad o miedo intensos, algunos veterinarios están especializados en medicina del comportamiento y pueden valorar si hace falta tratamiento además del trabajo de educación.
Si el ladrido ha cambiado de repente, aparece de noche en un perro mayor o viene acompañado de otros síntomas, la primera parada es la consulta veterinaria, no la tienda.Criterio editorial de esta guía
Después, un educador canino que use refuerzo positivo
Para el ladrido de alerta, de demanda o por aburrimiento, un buen educador canino suele ser la inversión más rentable. Al elegirlo, pregunta qué métodos usa y qué haría si el perro no responde. Descarta a quien proponga collares de impulsos, tirones, sustos o hable de «dominar» al perro. Pide que te explique el plan paso a paso, qué harás tú en casa entre sesiones y cómo vais a medir si hay mejora. Si tu perro sufre ansiedad, tienes más información en nuestra guía de adiestramiento de perros con ansiedad.
Cuándo puede tener sentido un antiladridos de ultrasonidos y cuándo no
Puede tener sentido
- Como apoyo puntual en ladridos de alerta de tu propio perro (timbre, ventana), en modo manual y estando presente, mientras le enseñas una conducta alternativa.
- Cuando ya has descartado dolor, miedo y ansiedad con el veterinario o con un educador canino.
- Durante un periodo corto y con fecha de revisión, no como aparato permanente.
- En un entorno sin gatos, conejos, cobayas, hámsteres u otros animales sensibles al alcance del sonido.
No tiene sentido (o es mala idea)
- Si el perro ladra cuando se queda solo: lo más probable es que haya angustia detrás.
- Si ladra por miedo a ruidos, personas u otros perros.
- Si es un perro mayor con cambios recientes de conducta o posible pérdida de audición.
- Para dejarlo en automático mientras no estás en casa.
- Contra el perro de un vecino o cualquier animal ajeno.
- Como sustituto de paseos, compañía, juego y estimulación.
Qué dice la ley: Ley 7/2023 y normativa autonómica
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales fija el marco estatal. No menciona expresamente los aparatos de ultrasonidos, pero sí contiene dos prohibiciones que afectan de lleno a cómo se educa a un perro:
«Usar métodos y herramientas invasivas que causen daños y sufrimientos a los animales, sin perjuicio de los tratamientos veterinarios realizados por profesionales veterinarios colegiados y otras excepciones que se establezcan reglamentariamente.»Ley 7/2023, artículo 25, letra b (prohibiciones generales)
«Se prohíbe el uso de cualquier herramienta de manejo que pueda causar lesiones al animal, en particular collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo.»Ley 7/2023, artículo 27, letra ñ (prohibiciones específicas respecto de los animales de compañía)
Qué significa en la práctica:
- Los collares eléctricos, de impulsos, de castigo y de ahogo están prohibidos para animales de compañía. Si un «collar antiladridos» encaja en alguno de esos tipos, no lo uses. Si dudas sobre los collares de adiestramiento, tienes más detalle en ¿son legales los collares de adiestramiento para perros?
- El ultrasonido no aparece en la lista, pero la prohibición general alcanza a cualquier método que cause sufrimiento. Un aparato que suena sin parar, que asusta al perro o que se usa sobre un animal con miedo se acerca a esa línea.
- Las comunidades autónomas tienen sus propias leyes de protección animal y los ayuntamientos sus ordenanzas de tenencia de animales y de ruido. Pueden añadir obligaciones o sanciones, así que consulta la normativa de tu comunidad y de tu municipio.
Esta sección es informativa y no sustituye el asesoramiento jurídico. Ante un conflicto concreto, consulta el texto vigente en el BOE, la normativa autonómica o a un abogado.
Si lo usas: protocolo de uso breve y supervisado
Si después de todo lo anterior decides probar un dispositivo con tu perro, hazlo con estas condiciones. No son una pauta científica, sino una forma prudente de reducir riesgos.
- Descarta antes lo médico y lo emocional. Dolor, pérdida de audición, deterioro cognitivo, ansiedad por separación y miedo quedan fuera de este protocolo.
- Lee el manual completo: modos, niveles, alcance, avisos de uso y si el aparato tiene luz que indique cuándo emite.
- Revisa quién más está al alcance: gatos, conejos, cobayas, hámsteres o hurones en tu casa o en las de al lado. Si los hay, no lo uses.
- Usa el modo manual y estando presente, en una situación concreta y repetible, como el timbre o un ruido de la escalera.
- Enseña qué quieres que haga en su lugar. En cuanto el perro se calla, premio. Mejor aún: enséñale a ir a su cama o a acercarse a ti cuando suena el timbre, y refuerza esa conducta.
- Sesiones cortas y observa su cuerpo. Retíralo si aparecen bostezos o lamidos de hocico fuera de contexto, orejas atrás, cola baja, temblores, jadeo sin calor o si evita la zona.
- Nunca en automático cuando no estás. Un perro solo que recibe un estímulo desagradable sin entender de dónde viene es la peor combinación.
- Pon fecha de revisión. Si en unos días no ves cambio, o solo funciona mientras suena, el aparato no está resolviendo nada: retíralo y busca ayuda profesional.
Comparativa: ultrasonidos frente a otras alternativas
El antiladridos de ultrasonidos compite con opciones muy distintas. Esta tabla no compara marcas ni precios, sino enfoques: qué hace cada uno, si ataca la causa y en qué situación legal queda en España.
| Opción | Qué hace | ¿Trata la causa? | Límites y riesgos | Situación en España |
|---|---|---|---|---|
| Veterinario | Descarta dolor, problemas sensoriales o deterioro cognitivo y valora tratamiento si hace falta | Sí | Ninguno relevante | Sin restricciones |
| Educador canino con refuerzo positivo | Identifica el motivo del ladrido y enseña conductas alternativas | Sí | Requiere tiempo y constancia en casa | Sin restricciones |
| Enriquecimiento ambiental | Cubre necesidades de ejercicio, olfato, masticación y juego | Sí, en el ladrido por aburrimiento | No basta ante ansiedad o miedo intensos | Sin restricciones |
| Ultrasonidos manual | Interrumpe el ladrido cuando pulsas | No | Evidencia limitada, habituación, alcanza a otros animales | No citado expresamente; aplica la prohibición general de causar sufrimiento |
| Ultrasonidos automático | Suena solo al detectar ladridos | No | Lo mismo que el manual, más falsos disparos y uso sin supervisión | Igual que el manual |
| Collar de spray (por ejemplo, citronela) | Suelta un chorro con olor al detectar el ladrido | No | Estímulo aversivo permanente en el cuello; puede asociar malestar a otras cosas | No citado expresamente; aplica la prohibición general |
| Collar eléctrico, de impulsos, de castigo o de ahogo | Castigo físico | No | Dolor, miedo, lesiones | Prohibido (Ley 7/2023, art. 27.ñ) |
La lectura es clara: las opciones que tratan la causa son también las que no tienen problemas legales ni de bienestar. El ultrasonido queda como complemento, y solo en algunos casos.
Si el que ladra es el perro del vecino
Mucha gente busca un antiladridos de ultrasonidos porque el problema no es su perro, sino el de al lado. Es comprensible después de varias noches sin dormir, pero apuntar un aparato al perro del vecino no es la salida: no decides sobre ese animal, no sabes por qué ladra (quizá pasa muchas horas solo o tiene miedo), el sonido afecta también a otros animales y, si el ladrido nace de la angustia, lo empeoras. Estas vías funcionan mejor:
- Habla con el vecino con calma y datos concretos: a qué horas ladra y durante cuánto tiempo. Muchas veces el dueño no sabe lo que pasa cuando no está en casa.
- Propón soluciones, no reproches: que le deje juguetes rellenables, que alguien lo saque a mediodía o que consulte con un educador canino.
- Comunidad de propietarios. En un edificio en régimen de propiedad horizontal, el artículo 7.2 de la Ley 49/1960 impide desarrollar en los pisos actividades molestas, y el presidente puede requerir que cesen y, si no, iniciar acciones judiciales con acuerdo de la junta.
- Ayuntamiento. Las ordenanzas municipales de ruido y de tenencia de animales suelen regular las molestias por animales domésticos. Consulta la de tu municipio y pregunta si hay servicio de mediación vecinal.
- Policía local o SEPRONA si sospechas que el perro está desatendido, sin agua ni comida o en malas condiciones. En ese caso ya no es un problema de ruido, sino de bienestar animal.
Guarda un registro de fechas, horas y, si puedes, grabaciones de audio desde tu vivienda. Te servirá tanto para hablar con el vecino como para una reclamación formal.
Enriquecimiento ambiental: lo que sí reduce el ladrido por aburrimiento
Buena parte de los ladridos «sin motivo» tienen un motivo muy simple: el perro no tiene nada mejor que hacer. El enriquecimiento ambiental consiste en darle actividades adecuadas a su especie, edad y energía, y es de las pocas medidas con las que casi no hay forma de equivocarse.
Ideas que suelen funcionar
- Paseos para olfatear, no solo para caminar. Dejarle tiempo para oler cansa más que un paseo rápido.
- Juguetes rellenables y dispensadores de comida para los ratos en que se queda solo. Un KONG Classic relleno o los juguetes de nuestra guía de mejores juguetes interactivos son un buen punto de partida.
- Búsquedas de comida: esconder parte de su ración por casa o usar una alfombra olfativa.
- Masticación segura, adaptada a su tamaño y bajo supervisión.
- Rutinas previsibles de comida, paseo y descanso: un perro que sabe qué viene después está más tranquilo.
- Gestionar lo que ve: si ladra a la calle, un vinilo translúcido en la parte baja de la ventana o cambiar la cama de sitio reduce los disparadores.
- Sesiones cortas de educación con premios: sentarse, ir a su cama, esperar. Cansan la cabeza y te dan herramientas para redirigir el ladrido.
Si tu perro es joven, la socialización temprana también previene muchos ladridos por miedo o alerta; tienes una guía de socialización del cachorro paso a paso.
Si lo compras: qué mirar y qué derechos tienes
Si decides comprar un antiladridos de ultrasonidos, elige pensando en usarlo poco y bien:
- Modo manual (o manual y automático) y ajuste de nivel.
- Indicador luminoso que muestre cuándo emite, para saber qué está pasando.
- Marcado CE, manual de instrucciones en castellano y datos del fabricante o importador.
- Frecuencia y alcance declarados en la ficha, no solo frases genéricas.
- Vendedor identificado. En los marketplaces, comprueba quién vende realmente: tus derechos se ejercen frente a ese vendedor, y reclamar suele ser más sencillo si está establecido en la Unión Europea.
Tus derechos como comprador
En una compra a distancia a un vendedor profesional tienes 14 días naturales para desistir sin justificación, con derecho a comprobar el producto (artículos 102 a 108 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, RDL 1/2007). El plazo cuenta desde que recibes el aparato. Si es defectuoso, la garantía legal de conformidad es de 3 años para compras desde el 1 de enero de 2022, tras la reforma del RDL 7/2021. Que el aparato no funcione con tu perro no es un defecto, pero dentro de esos 14 días puedes devolverlo igualmente.
Preguntas frecuentes sobre el dispositivo antiladridos por ultrasonidos
No se le conocen lesiones cuando se usa según las instrucciones, pero está diseñado para resultar desagradable: funciona como un estímulo aversivo. No hay datos sólidos sobre qué ocurre con una exposición repetida durante semanas, y en perros miedosos o ansiosos puede aumentar el malestar. Úsalo poco, estando presente, y retíralo si ves señales de miedo como orejas hacia atrás, cola entre las patas, temblores o que el perro se esconda.
La evidencia disponible es limitada e inconsistente. Hay perros que interrumpen el ladrido al oírlo, otros que no reaccionan y otros que dejan de responder con el tiempo porque se habitúan. No existe un porcentaje de eficacia fiable, así que desconfía de cualquier cifra que no cite de dónde sale. Donde mejor encaja es como apoyo puntual dentro de un plan que trabaje la causa del ladrido.
Depende del modelo, y el dato lo da cada fabricante. El ultrasonido pierde intensidad rápido con la distancia y lo frenan paredes, cristales, setos y muros, así que en la práctica el alcance real suele ser menor que el anunciado. No atraviesa paredes: un aparato en tu terraza apenas llega a un perro que ladra dentro de otra vivienda.
No es buena idea. Es un animal ajeno sobre el que no decides, no sabes por qué ladra (puede ser miedo, dolor o que pasa muchas horas solo) y el sonido alcanza también a otros perros, gatos o roedores de la zona. Además no resuelve nada: si el perro ladra por angustia, le añades malestar. Lo sensato es hablar con el vecino, acudir a la comunidad de propietarios o al ayuntamiento según la ordenanza de tu municipio y, si sospechas desatención o maltrato, avisar a la policía local o al SEPRONA.
Sí pueden afectarles. Los gatos oyen frecuencias más altas que los perros, y los conejos, cobayas, hámsteres y otros roedores son muy sensibles a los ultrasonidos. No coloques un aparato automático en una casa o un patio donde convivan esos animales, ni donde puedan estar los de tus vecinos.
La mayoría de adultos no, porque emite por encima del límite habitual del oído humano. Algunos niños y personas jóvenes perciben tonos cercanos a ese límite, y ciertos aparatos baratos producen además un chasquido o un pitido audible. Si alguien en casa se queja de molestias al activarlo, deja de usarlo.
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales no menciona expresamente los ultrasonidos. Sí prohíbe usar métodos y herramientas invasivas que causen daños y sufrimientos (artículo 25.b) y cualquier herramienta de manejo que pueda causar lesiones, en particular collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo (artículo 27.ñ). Un uso abusivo que genere sufrimiento choca con la ley. Revisa también la ley de bienestar animal de tu comunidad autónoma y la ordenanza de tu municipio.
No. Si el perro ladra solo cuando se queda solo, con aullidos, destrozos junto a la puerta, babeo o pis en casa, lo más probable es que sienta angustia, y un estímulo desagradable puede empeorarla. Ese cuadro se trabaja con el veterinario, que valorará si hace falta tratamiento, y con un educador canino que use refuerzo positivo y un plan gradual de ausencias.
No hay una pauta científica. El criterio prudente es usarlo en sesiones cortas, estando tú delante, en una situación concreta (por ejemplo, el timbre) y durante el tiempo justo mientras enseñas al perro una conducta alternativa. Si tras unos días no ves ningún cambio, o ves que el perro se asusta, retíralo y consulta con un profesional.
Para el perro propio, el manual. Te permite elegir el momento, combinarlo con premios cuando se calla y evitar que suene sin motivo. Los automáticos se disparan también con otros perros, la televisión o ruidos de la calle, y actúan cuando no estás para ver cómo reacciona el animal, que es justo lo que conviene evitar.
No es el primer paso. Un cambio así en un perro mayor puede deberse a dolor, a pérdida de oído o de vista o a deterioro cognitivo, y todo eso lo valora el veterinario. Si el perro está perdiendo audición, además, un aparato de ultrasonidos no le servirá de nada.
Si lo compras a distancia (internet o teléfono) a un vendedor profesional, tienes 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones, según los artículos 102 a 108 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Si el aparato es defectuoso, la garantía legal de conformidad es de 3 años. Que no funcione con tu perro no es un defecto, pero sí puedes usar el desistimiento dentro de plazo.
Antes de comprar, identifica por qué ladra
Si ya has descartado dolor, miedo y ansiedad y sigues pensando en un dispositivo, compara modelos con modo manual y ajuste de nivel. Úsalo poco, con supervisión y junto a un plan de educación.
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